
La Liga Deportiva Alajuelense generó las mejores ocasiones del compromiso, pero se encontró con una sólida actuación del arquero Adonis Pineda y una defensa ordenada de Puntarenas FC. El 0-0 dejó a los rojinegros con sensaciones encontradas en la cuarta jornada del Torneo de Apertura 2025.
La Liga Deportiva Alajuelense dejó escapar dos puntos en su visita al Estadio Ernesto Rohrmoser tras igualar sin goles frente a Puntarenas FC, en un encuentro donde el dominio territorial y las ocasiones más claras fueron rojinegras, pero la falta de contundencia y la inspiración del guardameta Adonis Pineda impidieron celebrar.
Desde el pitazo inicial, el conjunto dirigido por Óscar «Machillo» Ramírez mostró su intención de asumir el protagonismo. Con Celso Borges marcando el ritmo desde el mediocampo y la constante movilidad de Aarón Suárez, Kenyel Mitchell y Alberto Toril, la Liga se adueñó de la posesión y comenzó a instalarse en terreno rival.
Puntarenas, consciente del poder ofensivo manudo, apostó por un bloque compacto, reduciendo espacios y esperando recuperar el balón para salir con velocidad. El planteamiento del cuadro porteño logró incomodar a Alajuelense, que, aunque circulaba el balón con criterio, encontraba dificultades para romper la última línea defensiva.
Las mejores aproximaciones de la primera mitad fueron para los visitantes. Sin embargo, cuando los remates lograban superar la marca defensiva, apareció la figura de Adonis Pineda para mantener el cero con intervenciones oportunas que frustraron las aspiraciones rojinegras.
En el complemento, la Liga aumentó la intensidad. Los ingresos de Anthony Hernández, Doryan Rodríguez, Diego Campos y Rashir Parkins buscaron darle mayor profundidad al ataque y renovar el ritmo ofensivo. Los manudos adelantaron líneas y encerraron por momentos al conjunto naranja en su propio campo.
Pese al dominio, Puntarenas nunca perdió el orden. La zaga respondió con firmeza en el juego aéreo y en los duelos individuales, mientras que el arquero local continuó siendo garantía bajo los tres palos. Cada llegada rojinegra encontraba una respuesta defensiva que mantenía intacto el marcador.
En los minutos finales, Alajuelense insistió con centros al área, remates desde fuera del área y jugadas elaboradas, pero el ansiado gol nunca llegó. Puntarenas administró los tiempos del partido y defendió el empate con inteligencia hasta que el árbitro Pablo Camacho decretó el final del compromiso.
El resultado dejó un sabor amargo para la Liga, que fue el equipo que más propuso durante los 90 minutos, pero volvió a evidenciar que el dominio de la posesión debe ir acompañado de mayor eficacia frente al arco rival. Para Puntarenas, el empate representó un premio al esfuerzo colectivo y a un planteamiento defensivo ejecutado con disciplina.
